viernes, 6 de agosto de 2010

Apoyo a Servando Pérez Domínguez

No sé si alguno de vosotros habrá oído ya hablar de este hombre. Pero por si no es así, os pondré en antecedentes.

Servando tiene 42 años y es de Santiago de Compostela (aquí en España). Padece una rara enfermedad de la que casi nadie tiene conocimiento: el síndrome de la sensibilidad química múltiple. Se trata de una patología que, tal como su nombre indica, hace que las personas que la sufren experimenten una elevada sensibilidad a cualquier tipo de elemento químico, provocándoles reacciones alérgicas que pueden llegar a ser de dimensiones bastante fuertes.

El periódico El Mundo, en su edición digital del 17 de mayo de 2008 define muy bien este síndrome, de la siguiente manera:

El síndrome de sensibilidad química múltiple es la respuesta fisiológica de algunos individuos frente a multitud de agentes y compuestos químicos
que se pueden encontrar en el medio ambiente (incluso en niveles muy pequeños). Desde metales a alimentos, pasando por medicamentos, productos de perfumería,
insecticidas, humos...

Descrita por primera vez a mediados de los ochenta, esta enfermedad provoca síntomas y reacciones muy diversas en función de cada persona y de su grado
de afectación, por lo que ha estado siempre rodeada de cierta controversia (hasta el punto de que algunos investigadores, y la propia Organización Mundial
de la Salud no lo consideran una enfermedad propiamente dicha).

Para los afectados por esta 'enfermedad ambiental', que según las estadísticas oscilan entre el 1% y el 10% de la población, el entorno se vuelve un medio
hostil y sus síntomas (también muy variados) pueden limitar gravemente su calidad de vida y su capacidad para trabajar.

La reacción 'alérgica' de su cuerpo puede manifestarse mediante dolores de cabeza recurrentes, insomnio, depresión, dificultades para respirar, palpitaciones,
náuseas y vómitos, irritaciones de la piel o trastornos más serios como impotencia, diarreas recurrentes, taquicardia o hipertensión.

La Sensibilidad Química Múltiple o Intolerancia Ambiental Idiopática suele iniciarse por la exposición grave a algún producto químico en un período de tiempo
corto. A partir de ese momento, el organismo de estas personas parece desarrollar intolerancia incluso ante niveles mínimos de algunos compuestos (como
la tinta de los periódicos), hasta el punto de que muchas deben recurrir al uso de mascarillas en ciertos ambientes.
(Diario El Mundo, 17/05/2008).

EL problema de Servando es que necesita un tratamiento que la sanidad pública española no ofrece, por lo que debe recibirlo en una clínica especializada. Él no tiene posibilidad de hacer frente al coste de este tratamiento y, el Gobierno español, el cual teóricamente debe hacerse cargo de estos gastos en caso de que el afectado lo necesite, no está haciendo nada por ayudarle. Ahora se encuentra ingresado en el Hospital Universitario de Santiago de Compostela, por notable empeoramiento de su estado de salud. A tal extremo ha llegado la situación, que el paciente tiene muy claro que no se va a ir a su casa sin el tratamiento pertinente, por lo que en este momento está llevando a cabo una huelga de hambre, como una llamada de atención, a ver si así la administración pública se digna a hacerle caso y a prestarle la ayuda que precisa.

Pero no lo hace por una sencilla razón. Y es que llevan tiempo demostrando que prefieren gastarse el dinero en gilipolleces varias (con perdón) como por ejemplo, coches oficiales, viajes aquí y allá, lujos de toda índole, obras y acciones innecesarias, y un largo etcétera, que si tuviera que nombrarlo me pasaría, creo yo, que toda una eternidad.

¿Y por qué escribo esta entrada? Ni más ni menos, porque considero que Servando, queramos o no, también es una persona con una discapacidad, al igual que los demás afectados por esta enfermedad y otras, provocadas, todas ellas, por la intoxicación con amalgama de mercurio. Cuando supe por primera vez de su situación, sentí que no podía quedarme indiferente. Por eso, creo que como periodista, y también como persona con una discapacidad, debo mostrar mi apoyo a Servando, así como a otras personas que necesiten cualquier tipo de ayuda, quienes siempre merecerán un sitio en mi blog.

Y a vosotros, mis queridos lectores, os pido que hagáis la mayor difusión posible de esta entrada, pues de este modo habrá millones de voces unidas por una única causa, que es la de dar apoyo a una persona discapacitada que necesita ayuda, ayuda para lograr que la situación que le ha tocado vivir le resulte algo más llevadera.

Para quien quiera más información, abajo copio una nota de prensa que hace algunos días llegó a mis manos y que, en mi opinión, explica de forma bastante clara la situación de la que llevo hablando a lo largo de toda esta entrada.

Agradezco enormemente a todos vuestra atención, y recordad que muchas veces, con el gesto más insignificante podemos cambiarle a alguien la.

Nota de prensa
4 de agosto de 2010



Servando Pérez Domínguez de 42 años, exprofesor de ciencias de la educación de la USC, Universidad de Santiago de Compostela, ingresó el pasado 29 de junio en el Hospital Clínico Universitario de Santiago. Presentaba un cuadro de empeoramiento por la intoxicación crónica por amalgama dental de mercurio (empastes de “plata”) que sufre desde 1998.



Es Fundador y Presidente de MERCURIADOS --www.mercuriados.org--, Vicepresidente Primero de la "World Alliance for Mercury-Free Dentistry") y miembro del Comité Nacional para el Reconocimiento del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple. Sufre hidrargirismo, síndrome de sensibilidad química múltiple, entre otros problemas graves de salud, por lo que se le concedió la Incapacidad permanente absoluta en 2009, reconocida con efectos retroactivos desde 2007 por sentencia judicial firme.



El servicio de urgencias del Hospital Clínico Galego, le administró un tratamiento analgésico y el alta hospitalaria, pese a que él requirió que necesitaba un tratamiento específico de desintoxicación, (quelación) tal como reconocen los propios médicos del complejo sanitario desde 2005. Dicho tratamiento, según el propio equipo médico del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) y por otros toxicólogos de referencia en la materia, no es ofertado por el sistema sanitario público español, habiendo alguna clínica privada en España y el extranjero que puede llevarlo a cabo con garantías.



Ante esta situación el paciente decidió que no volvería a su casa sin el tratamiento adecuado. Casi un mes después y tras numerosos intentos de acceder al tratamiento requerido -su estado de salud empeora día a día-, ha recibido el diagnóstico de enfermedad psiquiátrica, una nueva alta hospitalaria sin especificar motivo y una amenaza de tener que pagar la factura de su estancia hospitalaria “como si hubiera estado en un hotel de cinco estrellas”.



El trato sufrido por Servando Pérez Domínguez es un ejemplo más del que reciben a diario en los hospitales los enfermos ambientales, excluidos de la atención sanitaria pertinente, en ocasiones por desconocimiento y en otras por claros intereses económicos.



Este caso pone en evidencia una realidad, contra la que luchamos miles de personas asociadas en España y a nivel mundial, afectadas por Enfermedades Ambientales.



Las Enfermedades Ambientales Emergentes son un conjunto de enfermedades complejas, derivadas del uso o abuso de sustancias tóxicas cotidianas, y que suponen un factor de exclusión social, ya que históricamente los riesgos ambientales se han trasladado del campo laboral al espacio público.



Concretamente, en el caso del SÍNDROME QUÍMICO MÚLTIPLE, en nuestro país se calcula que tiene una incidencia del 12%, y afecta a casi 5 millones de personas, siendo un 0,75% (unas 300.000 personas) la población afectada en grado severo (Fernández- Solà y Noguè:2007[1]). El progresivo aumento de estas cifras en los últimos años indica una clara tendencia creciente de esta patología, por lo que nuestros Sistemas Sanitarios Públicos deben estar informados y preparados para atender a esta población y prevenir la emergencia de miles de casos anuales.



El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, (SQM) está reconocido por algunos sistemas sanitarios, como los de Alemania, Austria o Japón. En países como Canadá, EEUU, Suecia, Dinamarca o Australia van muy avanzados a este respecto, mientras que en España sigue siendo desatendida. Además, nos encontramos con otras enfermedades ambientales como es el caso de las intoxicaciones crónicas por mercurio, amianto, Electrohipersensibilidad, Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia, Afectados por Dimetilfumarato, Candidiasis Crónica, entre otros.



La política gubernamental española aún no ha desarrollado mecanismos para sensibilizar a la ciudadanía frente a los riesgos de los agentes tóxicos que rodean nuestra vida cotidiana y de los efectos que tienen sobre la salud. Prueba de ello somos las personas afectadas por estas sustancias.



Aunque los tratamientos para enfermos ambientales no estén implementados en nuestro país, bien es cierto que ya se están aplicando con estrictos protocolos y controles sanitarios en otros países. Prueba de ello es el siguiente artículo:



SSQM, SFC, FM: IMPORTANTES ESTUDIOS CONFIRMAN LAS INVESTIGACIONES DEL DR. PALL SOBRE LOS MECANISMOS DE ESTAS PATOLOGÍAS



Las personas afectadas por estas patologías no podemos esperar a que se obtengan los recursos humanos y materiales para procurar los tratamientos que necesitamos con la rigurosidad y experiencia que requieren, dada la complejidad que suponen. Conseguir estos medios es un proceso excesivamente largo, y los enfermos necesitamos respuestas URGENTES. Es el Gobierno español el que debe de hacerse cargo de los gastos generados por estos tratamientos en clínicas especializadas.



Mientras tanto, Servando Pérez Domínguez HA INICIADO UNA HUELGA DE HAMBRE, como protesta ante la falta de atención sanitaria que está recibiendo y como respuesta al sinfín de pruebas disuasorias que se le vienen practicando sin ofrecer el tratamiento que requiere.



Agradeciéndole de antemano su apoyo, reciba nuestro saludo más cordial.


FDO.: Montserrat Manzaneque García




P.D.: Somos muchos los afectados por el mercurio de amalgamas dentales y otros tóxicos, y aún muchos más los enfermos que hoy por hoy desconocen la causa de sus patologías. Nunca llegaré a entender porqué pusieron mercurio dentro de mi boca cuando tenía 12 años, ni mucho menos porqué se sigue poniendo aún en la actualidad.



EL Dr. Martin Pall, investigador de renombrado prestigio especializado en SSQM, ha remitido un escrito al hospital de Santiago informando sobre la enfermedad, indicando que claramente que la SSQM es una enfermedad orgánica y no psiquiátrica, y rogando se le administre el tratamiento necesario al Sr. Pérez Domínguez y se le atienda con todas las precauciones que necesita un afectado por SSQM.



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[1] Fernández-Solà J, Nogué S. Sensibilidad química y ambiental múltiple. JANO Med Humanid. 2007;(1662):27-30

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