viernes, 4 de junio de 2010

Taxistas estafadores (2ª entrega)

En la entrada anterior os ponía un enlace a un vídeo en el que se veía cómo un reportero del programa CQC se hacía pasar por ciego, poniendo a prueba a un taxista de Madrid. Éste, efectivamente, no supera dicha prueba y se a provecha del supuesto ciego, llevándole por una ruta incorrecta y por supuesto, cobrando casi el triple de lo que le habría correspondido cobrar.

Pues bien, hoy la cosa no se trata de ningún vídeo, sino de la experiencia que yo misma he vivido. Hoy un taxista ha intentado aprovecharse de mi ceguera. Sí, sólo lo ha intentado, porque he tenido la suerte de saber ver sus intenciones a tiempo y no caer.


Como suelo hacer de vez en cuando, esta tarde llamé a la emisora de taxis que hay aquí en el barrio, para que me mandaran un coche a recogerme. Se trata de una compañía a la que considero de mucha confianza, por el buen servicio y trato que suelen dar al cliente y, además, por tener siempre a los dos minutos de llamarles un taxi delante de mi puerta, debido a la proximidad a la que se encuentran. Por este motivo no se me ocurrió, como se aconseja que un ciego haga siempre, pedir que me dijeran qué número de licencia tenía el taxi que me vendría a buscar, pues los taxistas que trabajan en esa emisora siempre se han portado estupendamente conmigo y nunca he tenido nada de qué sospechar.

Pero hoy ha sido totalmente distinto. Yo subí al taxi, le di la dirección al taxista, y durante el trayecto tuvimos una pequeña charla, nada del otro mundo, solamente para romper un poquito el silencio. Hasta ahí todo normal, hasta que llegamos a nuestro destino.

Al momento de preguntarle al taxista qué era lo que le debía, me indicó un precio más elevado que lo que suele costarme esta ruta. Por un momento me quedé pensando. El trayecto había sido el de siempre, nada de atascos, retenciones o cosas por el estilo. Así que en ese momento, todas las alarmas se me dispararon.

-Perdona, pero yo nunca he pagado esto, -le dije.
-Pues es lo que marca el taxímetro, -me dice todo tranquilo.
-No te estoy engañando, enserio. -me dice.

En ese momento me di cuenta de que lo que no había hecho era cambiarme la tarifa. Para que todo fuera bien debíamos llevar la tarifa 2, que es digamos la más barata. Pues el caballero (por llamarle de alguna forma) me mantuvo durante todo el camino la tarifa 1, que es más cara, y que te la encasquetan cuando te vas a una zona turística como es dónde yo vivo. Lo que más rabia me dio es que intentara tratarme de imbécil, y yo seré ciega, pero de imbécil no tengo nada, también me doy cuenta de las cosas.

"Discúlpame, pero hasta las nueve de la noche tienes que circular con la tarifa 2, así que lo que me pides no te lo voy a dar, porque no te corresponde", fui capaz de decirle con una gran seguridad y totalmente convencida, pagándole finalmente la cantidad que siempre pago por ese trayecto en cuestión. Y el señor aún me intentaba hacer creer que la tarifa 2 duraba solamente hasta las siete. Si hubiera sido la primera vez que cogía un taxi, habría caído como una tonta. Pero como llevo yendo en ellos bastantes años, sé cómo funciona el tema, así que ningún taxista puede venirme con tonterías. Y todavía el tío me decía: "Dame lo que quieras, pero no te estoy engañando, enserio, pregúntale a otro taxista". Y yo pensaba: "Más te vale que no le pregunte a ningún otro taxista, si no quieres que todo el mundo se entere de que has intentado aprovecharte de las circunstancias para robar el dinero de un pasajero".

Lo cierto es que es muy triste tener que ir con cuidado de que no te vayan a timar los taxistas de tu emisora de confianza. Y a los compañeros ciegos que estén leyendo esto, aconsejarles que siempre que vayan a subir a un taxi, pero siempre, se enteren previamente de su número de licencia, pues aunque parezca una tontería, es un dato importante para poder denunciar en el momento en que nos ocurra algún incidente de este tipo. Así que nada, compañeros, tened mucho cuidado hasta con los taxistas de vuestra emisora de confianza, ya que como suele decirse, quien menos te esperes será quien te dé o intente darte una buena patada en el trasero.

3 comentarios:

  1. Nuestro compañero Bernardo, de Bilbao, remite un correo electrónico en el que comenta lo siguiente:

    Todos los días bamos a la playa, con Pili mi mujer y nuestro perro guía Aarón, despues de pasar la mañana pasándolo bien siempre
    regresamos en un taxi,  la carrera nos cuesta todos los días sobre 7 u 8 euros, después de a ver montado y pasar un buen rato mi mujer se dió cuenta que
    no hacíamos el mismo recorrido y me hizo una señal, le pregunté al taxista y me dijo que havíamos dado un poco de vuelta, y le pregunto cuanto marcaba
    el taxímetro, y me dice 24 euros, le dije que no le pagaba mas de 10 euros, y me dijo que nos dejaba tirados a los tres en aquel lugar muy lejos de casa,
    le dije que adelante, que llamaría a la policía y a la compañía de los taxis, entonces se le bajo la chulería y nos llevo a casa, puse en conocimiento
    a la empresa para que lo tengan en cuenta, yo soy ciego total, mi mujer tiene un resto visual y mi perro Aarón, saludos para todos y pedir la joja de reclamaciones
    a estos asltadores delasfalto, son casos aislados pero al que le toque fastidia mucho saludos nuestros    Nardo.

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  2. la verdad es vergonzoso que se quieran aprovechar de las circunstancias para cobrarte mas, y te cuento un caso aunque no era una persona ciega.

    tengo una amiga, que es alemana, y vive en mi pueblo hace mas de 25 años, pues bien, cuando salía como novia de su actual marido, un dia, no sabían que tomar, en un pueblo cercano al mio "peñiscola", y bueno, pidieron lo que tomaba otra pareja, y que escucharon el precio. al llegar a cobrar el camarero, le dice en valenciano ella, que pasa, que porque soy alta, rubia y ojos azules me tienes que cobrar mas? el otro se ve que se le pusieron ciertas bolitas, de corbata. ¿que te parece?, ¡¡ hay gente pa tó !!

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  3. No uso taxi, lo evito siempre que se pueda porque confieso que a que me dén una vuelta turística por la ciudad le tengo pánico y como no puedo controlar con la vista por donde iríamos, prefiero no usar taxis. Espero que nunca más vuelvan a aprovecharse de ti estos cabrones.

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